lunes, 9 de abril de 2007

Xochimilco

Miércoles, 4 de abril

JV, con su voz de narrador de dibujitos animados: "¿Quieren venir mañana a Xochimilco?" ¡Ah...! Restos del lago dulce de los aztecas, sitio ecológicamente protegido hoy, donde proliferaban las chinampas, esos pedazos de tierra de cultivo flotantes cuyos dueños hacían "viajar" hasta los mercados de la ciudad en tiempos de cosecha. Xochimilco, "en el lugar de la sementera florida", resonancias míticas reverberando entre las imposibles consonantes nahuas: Xochimilco... Xochimilco... Xochimilco...

Jueves, 5 de abril

En Xochimilco.



Hasta donde alcanza la vista sobre el embarcadero Caltongo, todo son "trajineras", barcas de colores estridentes, adornadas con coronas de madera ("antes eran de flores") donde llevan el nombre (en realidad dos): México-Lupita, Analaura-María, Rosalba-Chelita... La nuestra es Paula-Viridiana, y en ella vamos JV, Inés, JP, Mila, Emilio, Marina, CA, RGC y yo. No parecen caber todas las trajineras en el canal. Pero caben. A la mexicana: casi no avanzan y el agua no se ve. Canoas-cocina ofreciendo el almuerzo. Enchiladas, quesadillas, mole. Los perros se arremolinan mientras sobre las antiguas chinampas, hoy ancladas al fondo del lago, inamovibles entre los canales, con casas a medio construir. Aparecen PO, Marta y los cuatro niños. "Lo malo fue cuando los perdimos", lo peor estaba por llegar. Canoas-tienda vendiendo souvenirs. Cada niño su minitrajinera. Inés quiere llamarla "Expreso Canino". Emilio echa a pique la suya. Barcas con mariachis: unos van sentados, "¿qué le tocamos, güero?"; otros consiguieron cliente: pegan su nave a la trajinera que paga por oír sus canciones; aquellos hasta bailan. Unos niños se bañan en la orilla, y de repente es el Ganges: el mismo color, el mismo olor, la misma piel inmune a quién sabe cuántos microorganismos. La calle de los choques. Paramos en un invernadero. Llegamos cruzando dos barcos extraños. "Con permiso, gracias". Más choques a la entrada. "Pos hoy stuvo tranquilo, jefe". Fin. Salvados. Sanos. Pero no: Inés casi va al agua de un salto mortal mientras a su padre se le congela la sonrisa para una foto, casi todas las criaturas están cansadas, y yo... bueno, ya sabéis de mi gripe.

Coda
Propongo rebautizo: "en el lugar de la cementera colorida".

1 comentario:

COCONUT dijo...

hola santos, me llamo mucho la atencion desde el año 78 que fui a mexico city , las barcas de xochimilco, realmente no tengo mucha recordacion de como eran solo que tenian nombres, podrias darme información en fotos de aquellas barcas ya que voy a hacer un post de esas maravillosas embarcaciones?

gracias