miércoles, 7 de abril de 2010

martes, 6 de abril de 2010

seis de abril

A mi pareja no la destruirá nada o la destruirá el fútbol. Esos seis kilos y medio a los riñones y bajo la lluvia para ir a trabajar. Me da la gana culpar al Barça.

El sábado mi hija va a estrenar su uniforme oficial del Real Madrid.

más puestas en escena

Después de ver esta entrevista sin lágrimas, no tengo más remedio que recuperar algunas palabras de Arcadi Espada sobre aquella célebre pregunta de Iñaki Gabilondo a Felipe González sobre los GAL:

Esa pregunta que Iñaki planteó no tiene ningún tipo de posibilidad de respuesta periodística, tiene una posibilidad de respuesta teatral. Pero yo hablo de periodismo y naturalmente eso no fue sino un balón listo para que el otro remate a gol con la puerta vacía. Y hay otra cosa muy importante, un problema que yo no trataba en la columna, pero que para mí es muy importante: esa es una pregunta que no se debe hacer nunca, pero no sólo por razones morales, sino porque ¿cuál es la autoridad que asiste a Iñaki para hacer esa pregunta? ¿Tiene alguna prueba de eso que dice? Es decir, una prueba significa: ¿puede usted repreguntar eso que dice? En el fondo, si lo pensamos profundamente, lo que hace Gabilondo es acusar sin pruebas. Si usted le pregunta a alguien: “¿Es usted un asesino, ha matado usted a tantas personas?”. Esa persona puede perfectamente responderle “Oiga y ¿por qué me hace usted esa pregunta, tiene alguna prueba de lo que dice?”. Y si usted no la tiene, pues tendría que enfrentarse a ello. (Letras Libres España, mayo de 2006).

Y hablando de Espada, y a propósito de las estrellas de rock, él mismo me lo recordó por imeil y aquí están las palabras exactas:

"Los medios tienen que hablar de los terroristas; incluso hablar con los terroristas. Baste que no olviden que la única razón que justifica hacerlo es el asesinato, que los terroristas están en los medios por asesinos y que esa es su única fama". (Diarios, 2002).

(Esperaba volver al rincón con historietas de las mías y no hecha una microarcadita ¡pero es que Televisa no me da tregua!)

domingo, 4 de abril de 2010

dos estrellas de rock



"Tenía mucho interés en conocerlo", le dice el señor narco al Periodista. Y el Periodista no le contesta: mire qué cosas, usted queriéndome conocer a mí y tantos reporteros a los que matan por pretender investigar cualquier verdad relacionada con el narcotráfico, por qué mejor no nos vemos en la cárcel cuando lo detengan. No. El Periodista le da –"con naturalidad"– las muchas gracias.

Así que no extraña pasajes como este, paradigma del encuentro:

-¿Cómo se inició en el narco?
Su respuesta me hace sonreír.
-Nomás.
-¿Nomás?
Vuelvo a preguntar:
-¿Nomás?
Vuelve a responder:
-Nomás.
Por ahí no sigue el diálogo y me atengo a mis propias ideas: el narcotráfico como un imán irresistible y despiadado que persigue el dinero, el poder, los yates, los aviones, las mujeres propias y ajenas con las residencias y los edificios, las joyas como cuentas de colores para jugar, el impulso brutal que lleve a la cúspide.


Por ahí no sigue el diálogo. Me atengo a mis propias ideas. Nomás.

jueves, 1 de abril de 2010

indicios del subdesarrollo

Han detenido a una joven en Campeche por abortar. Las leyes de ese estado no sólo prohíben el aborto sino que lo penan, como reacción a la ley del Distrito Federal de 2007, que sí lo permite libremente las primeras doce semanas. La provincia mexicana gobernada por el PRI y el PAN ve a la capital peor que Noé a Sodoma, y con las nuevas leyes que permiten el matrimonio entre homosexuales, ni te cuento. Una podría pensar simplemente que los carden, si no se llevaran por delante los derechos humanos.

Veinte años. Atolondrada. Y el novio, otro prenda, sin condón. Se queda embarazada y la amiga le dice que sabe de unas pastillas que le resuelven el problema. Las pastillas le provocan una hemorragia peligrosa. Al hospital. Y en el hospital, una trabajadora social la denuncia. Antes de haberle dado el alta, convaleciente aún y triste –un aborto, querido o no, es una pérdida extraña y una descarga hormonal que pone a la mujer patas arriba–, ya sabe que le pueden caer de uno a tres años de prisión.

Si las autoridades fueran tan eficientes a la hora de detener criminales. Y la gente tan pronta a denunciarlos.