miércoles, 2 de abril de 2008

¿Pacífico?

Fernando de Magallanes se equivocó al bautizar el océano infinito entre Asia y América. O estaba de coña. No llegó a tierrra para contarlo con detalle así que nunca lo sabremos. Núñez de Balboa, desde las costas de Panamá, fue más comedido aunque más o menos impreciso: Mar del Sur. Chimpún.

El caso es que en la costa pacífica no se puede nadar en mar abierto. Y si toca marejada, en las bahías tampoco (a excepción de ese estercolero llamado Acapulco). A lo más que llega una es a la puntita, o sea, a la orilla, pero las olas embisten con tal fuerza que es como si se metiera entera (una).

Ahora bien, la hermosura de ese mar salvaje, los tacos de langosta, la amabilidad de la gente de Zihuatanejo, libros con un jugo de coco al sol perenne de veinticinco grados, merecen con creces un buen revolcón (de las orillas del Pacífico).