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miércoles, 27 de enero de 2021

entre dos aguas

Muchas veces he hecho el ejercicio de retrotraerme a los momentos donde apareció México en mi infancia y juventud, de Cantinflas a Gabriel Zaid, para exclamar (ociosidad) ¡jamás te hubieras imaginado viviendo en México!

Tómese Por el bulevar de los sueños rotos, donde empecé a atisbar, a mis quince años, quién era Chavela Vargas. Si hubiera sabido entonces todo lo que sabría después (otra ociosidad pues la naturaleza no da alas a los alacranes), me habría extrañado que Sabina se refiriera a José Alfredo Jiménez como "un tal José Alfredo" y, sobre todo, que cantara "pasan de largo los terremotos". Unas palabritas tendríamos que haber tenido.

Por otra parte, cuántas otras veces, rumbo al norte por Patriotismo o al sur por Revolución, he sentido la necesidad urgente de escuchar desde "que no arranquen los coches" hasta "esta boca es mía", todo entero, el disco más fiel, por dentro y por fuera, a la ciudad de Madrid.


martes, 19 de enero de 2021

tres mensajes

- Mucha tos, mucha fiebre, mucho cansancio, ¡pero la oxigenación sigue muy bien!

- Adolorida. Tuve un accidente en San Pedro Sula.

- La cosa no pinta nada bien. Vayan pensando en un viaje exprés.

Tres mensajes distintos recibidos hoy que vuelven a demostrar la única angustia que provoca estar lejos. O sea, la conciencia de estar demasiado lejos.



martes, 5 de enero de 2021

el ser y el tiempo

Algo que se pierde en México es la noción del tiempo. Se tarda poco en advertir que es porque no hay estaciones. Ni siquiera la distinción entre estación seca y estación lluviosa permite atar la memoria al tiempo, si no es, quizá, por breves semanas, la estación jacaranda. (La primera vez que vi las copas rebosantes de morado, marzo de 2007.)

Lejos de los trópicos, sin embargo, los acontecimientos están indisolublemente ligados al clima (aquel primer beso en primavera, aquel otro sudor en verano, aquella despedida en otoño y la muerte del padre en invierno).

Esto no suele advertirlo quien ha crecido lejos de los trópicos más que cuando se muda cerca de los trópicos, cuando el continuum térmico trastoca la manera de guardar recuerdos y de pronto se encuentra preguntándose, sin que la memoria de qué llevaba puesto o a qué olía permita una clara respuesta: "¿Pero cuándo pasó esto?".

Cae por aquí estos días la luz oblicua, como bien me señaló el otro día mi maestro Gabriel, y de pronto el cielo estalla en colores inverosímiles. No se puede una olvidar de un invierno así.