Mostrando entradas con la etiqueta Chavela Vargas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chavela Vargas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de enero de 2021

entre dos aguas

Muchas veces he hecho el ejercicio de retrotraerme a los momentos donde apareció México en mi infancia y juventud, de Cantinflas a Gabriel Zaid, para exclamar (ociosidad) ¡jamás te hubieras imaginado viviendo en México!

Tómese Por el bulevar de los sueños rotos, donde empecé a atisbar, a mis quince años, quién era Chavela Vargas. Si hubiera sabido entonces todo lo que sabría después (otra ociosidad pues la naturaleza no da alas a los alacranes), me habría extrañado que Sabina se refiriera a José Alfredo Jiménez como "un tal José Alfredo" y, sobre todo, que cantara "pasan de largo los terremotos". Unas palabritas tendríamos que haber tenido.

Por otra parte, cuántas otras veces, rumbo al norte por Patriotismo o al sur por Revolución, he sentido la necesidad urgente de escuchar desde "que no arranquen los coches" hasta "esta boca es mía", todo entero, el disco más fiel, por dentro y por fuera, a la ciudad de Madrid.


domingo, 3 de enero de 2021

lecturas de domingo

Estos dos artículos de Rebeca Argudo, no aptos para aliades ni mordedoras de anzuelos: "Cómo suspender el curso 'Masculinidad y violencia' en cuatro cómodos pasos" y "Yo voté a VOX".

Este reportaje en 14ymedio sobre la crisis económica en la que se encuentra sumida Cuba en los últimos meses (aunque en realidad, en los últimos 62 años).

Y las memorias de Manolo Arroyo.

No me sale llamarlo Manuel Arroyo-Stephens, la verdad, y no porque lo haya tratado. Manolo Arroyo lo han llamado siempre mis amigos que fueron sus amigos, por los que supe de él y de sus andanzas, entre ellas, llevar a Madrid a Chavela Vargas, tras verla actuar en El Hábito (lo cual supuso su resurrección mundial), o a Paquita la del Barrio, o revivir a Rancapino después de veinte años sin grabar, o ser apoderado de Rafael de Paula y uno de los últimos amigos de José Bergamín. Luego, claro, está la fundación de Turner. (De esa casa, entre unas cosas y otras, fui cercana desde que llegué a vivir a México.) En este preciso instante me estoy acordando de cuándo fue la primera vez que oí hablar de él, de hecho, en la Feria del Libro de Guadalajara año 2006. Me la guardaré.

Me he sentado en este rincón hoy, la tarde cayendo. Hacía frío, pero qué sol.