Después de ver esta entrevista sin lágrimas, no tengo más remedio que recuperar algunas palabras de Arcadi Espada sobre aquella célebre pregunta de Iñaki Gabilondo a Felipe González sobre los GAL:
Esa pregunta que Iñaki planteó no tiene ningún tipo de posibilidad de respuesta periodística, tiene una posibilidad de respuesta teatral. Pero yo hablo de periodismo y naturalmente eso no fue sino un balón listo para que el otro remate a gol con la puerta vacía. Y hay otra cosa muy importante, un problema que yo no trataba en la columna, pero que para mí es muy importante: esa es una pregunta que no se debe hacer nunca, pero no sólo por razones morales, sino porque ¿cuál es la autoridad que asiste a Iñaki para hacer esa pregunta? ¿Tiene alguna prueba de eso que dice? Es decir, una prueba significa: ¿puede usted repreguntar eso que dice? En el fondo, si lo pensamos profundamente, lo que hace Gabilondo es acusar sin pruebas. Si usted le pregunta a alguien: “¿Es usted un asesino, ha matado usted a tantas personas?”. Esa persona puede perfectamente responderle “Oiga y ¿por qué me hace usted esa pregunta, tiene alguna prueba de lo que dice?”. Y si usted no la tiene, pues tendría que enfrentarse a ello. (Letras Libres España, mayo de 2006).
Y hablando de Espada, y a propósito de las estrellas de rock, él mismo me lo recordó por imeil y aquí están las palabras exactas:
"Los medios tienen que hablar de los terroristas; incluso hablar con los terroristas. Baste que no olviden que la única razón que justifica hacerlo es el asesinato, que los terroristas están en los medios por asesinos y que esa es su única fama". (Diarios, 2002).
(Esperaba volver al rincón con historietas de las mías y no hecha una microarcadita ¡pero es que Televisa no me da tregua!)
martes, 6 de abril de 2010
domingo, 4 de abril de 2010
dos estrellas de rock

"Tenía mucho interés en conocerlo", le dice el señor narco al Periodista. Y el Periodista no le contesta: mire qué cosas, usted queriéndome conocer a mí y tantos reporteros a los que matan por pretender investigar cualquier verdad relacionada con el narcotráfico, por qué mejor no nos vemos en la cárcel cuando lo detengan. No. El Periodista le da –"con naturalidad"– las muchas gracias.
Así que no extraña pasajes como este, paradigma del encuentro:
-¿Cómo se inició en el narco?
Su respuesta me hace sonreír.
-Nomás.
-¿Nomás?
Vuelvo a preguntar:
-¿Nomás?
Vuelve a responder:
-Nomás.
Por ahí no sigue el diálogo y me atengo a mis propias ideas: el narcotráfico como un imán irresistible y despiadado que persigue el dinero, el poder, los yates, los aviones, las mujeres propias y ajenas con las residencias y los edificios, las joyas como cuentas de colores para jugar, el impulso brutal que lleve a la cúspide.
Por ahí no sigue el diálogo. Me atengo a mis propias ideas. Nomás.
jueves, 1 de abril de 2010
indicios del subdesarrollo
Han detenido a una joven en Campeche por abortar. Las leyes de ese estado no sólo prohíben el aborto sino que lo penan, como reacción a la ley del Distrito Federal de 2007, que sí lo permite libremente las primeras doce semanas. La provincia mexicana gobernada por el PRI y el PAN ve a la capital peor que Noé a Sodoma, y con las nuevas leyes que permiten el matrimonio entre homosexuales, ni te cuento. Una podría pensar simplemente que los carden, si no se llevaran por delante los derechos humanos.
Veinte años. Atolondrada. Y el novio, otro prenda, sin condón. Se queda embarazada y la amiga le dice que sabe de unas pastillas que le resuelven el problema. Las pastillas le provocan una hemorragia peligrosa. Al hospital. Y en el hospital, una trabajadora social la denuncia. Antes de haberle dado el alta, convaleciente aún y triste –un aborto, querido o no, es una pérdida extraña y una descarga hormonal que pone a la mujer patas arriba–, ya sabe que le pueden caer de uno a tres años de prisión.
Si las autoridades fueran tan eficientes a la hora de detener criminales. Y la gente tan pronta a denunciarlos.
Veinte años. Atolondrada. Y el novio, otro prenda, sin condón. Se queda embarazada y la amiga le dice que sabe de unas pastillas que le resuelven el problema. Las pastillas le provocan una hemorragia peligrosa. Al hospital. Y en el hospital, una trabajadora social la denuncia. Antes de haberle dado el alta, convaleciente aún y triste –un aborto, querido o no, es una pérdida extraña y una descarga hormonal que pone a la mujer patas arriba–, ya sabe que le pueden caer de uno a tres años de prisión.
Si las autoridades fueran tan eficientes a la hora de detener criminales. Y la gente tan pronta a denunciarlos.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Paulette, D.E.P.

Yo también me lo creí. Y quién no, en este país de secuestros impunes, al leer este mensaje recibido de un contacto fiable:
Date: Thu, 25 Mar 2010 16:31:55 +0000
Queridos amigos, la mamá de Paulette fue mi compañera durante la universidad en le IBERO y es una amiga muy querida.
Ayer hablé por teléfono con ella y les puedo asegurar que no sabe uno que decirle a una madre que no encuentra a su hija.
Querio que sepan que su ayuda es importante, de favor reenvien este mensaje a todas las personas que tengan en sus direcciones.
Hagamos nuestra parte, les mando un abrazo.
s
Otra cosa fue cuando escuché a los padres de la criatura en los infotainments de las diez y media del viernes. Nada más sospechoso que esa madre desde la sonrisa de los McCann. "Gracias a usted, licenciado López Dóriga". Ah, los infotainers mexicanos, siempre desbarrancándose por la pendiente del melodrama. Aquí la evidencia (de los reporteros rendidos al melodrama y de las contradicciones de la madre en días sucesivos, se entiende). El lunes ya era más que obvio.
Juro que confiaba sinceramente en que la policía iba a resolver el caso pronto. No me esperaba la torpeza de los asesinos, que todo apunta a que son los padres. Facebook, Twiter, Televisa... y la niña en una bolsa a los pies de su cama.
martes, 30 de marzo de 2010
martes, 23 de marzo de 2010
Javier Sánchez, arquitecto
"La
desconexión con la ciudad es lo que más margina a la sociedad"
Se
nota que a Javier Sánchez (ciudad de México, 1969) le interesa la ciudad y la gente.
No en vano los diseños más emblemáticos de su estudio, JSª, se concentran en la
colonia Condesa, en cierto sentido el centro geográfico de la vida capitalina.
El hotel Condesa D.F. o el espectacular complejo en Ámsterdam 235 son ejemplos
de cómo recuperar viejos edificios art déco con un estilo limpio y original. El
León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2006 y el Premio
Arquitectura Joven hace dos años concedido por el Colegio de Arquitectos de la
ciudad de México son sólo dos de los numerosos galardones que tiene en su haber
apenas cumplidos los cuarenta.
¿Cómo
se mantienen los pies en el suelo con tantos premios y siendo tan joven?
Yo creo que nunca hay que creérsela. Si
no mantenemos un rigor por el trabajo, lo que hacemos hoy, mañana desaparece.
Todos esos premios pueden servir para algo, pero también se pueden ir muy
rápido.
Define
tu propuesta arquitectónica en una frase.
Creo que es una propuesta que trata de
articular la arquitectura con el lugar en el que se inserta. Una arquitectura
sobre todo de conexiones: el objeto arquitectónico más allá de sus fronteras.
¿Cuáles
serían los requisitos de esa vivienda urbana a la que tú has dicho muchas veces
que te dedicas?
Tiene que tener una fuerte relación con
la ciudad y con la comunidad. Tienen que existir espacios de encuentro de la
gente, y no sólo pensarla como vivienda aislada.
Eso
no es muy fácil en una ciudad que durante muchos años se ha dedicado a
desconectar urbanísticamente a la gente.
Es ir un poco contra la marea, porque
cada vez que propones una conexión, aparece el tema de la seguridad y el tema
de la rentabilidad de los proyectos, temas que siempre juegan en contra de tus
objetivos. El chiste es encontrar la forma de negociación. No podemos dejar de
lado el motor de la vivienda, que tiene que ver con lo inmobiliario, pero
también tenemos que generar vivienda que no sólo sea habitación, sino que sea
lugar de encuentro, que posibilite la vida.
¿Qué
es lo más difícil de ser arquitecto en una ciudad como esta?
Es una ciudad donde se pierde mucho
tiempo. Mucho tiempo en desplazarse y mucho tiempo yendo en contra de la
burocracia.
¿Cómo
se sortean los laberintos burocráticos y las redes de corrupción que existen en
el mundo de la construcción?
Pues construyes una reputación de estar
al margen. Eso funciona bastante bien: la gente sabe a quién sí y a quién no.
¿Qué
crees tú que es lo que más daño ha hecho a la capital arquitectónicamente a lo
largo de la historia?
No conectar toda esa inercia que tiene
esta gran ciudad hacia una visión colectiva. Yo creo que es una ciudad que dejó
de pensar como tal y ahora se piensa más en desarrollos inmobiliarios
independientes.
¿Qué
lugar común sobre la capital desmontarías?
Que no es una metrópoli gigantesca que
sea difícil de comprender, sino más bien una agregación de barrios.
En
algunas obras tuyas añades estructuras súper modernas a edificios antiguos.
¿Cómo se logra eso sin romper la armonía?
De lo que se trata es de encontrar el
potencial de una estructura existente, sea histórica o no, y darle realce a lo
que ya tiene, respetuosamente. Tiene que ver con una labor menos protagónica de
la arquitectura contemporánea.
¿En
qué arquitectos internacionales te miras?
Me interesa mucho un arquitecto como
Peter Zumthor, que ahora ha sido merecedor del premio Pritzker, por pensar en
escala humana, en la relación entre la arquitectura y el hombre.
¿Y
de la escuela mexicana?
Mi primer maestro es mi padre, Félix
Sánchez, y luego tengo maestros adoptivos o postizos. Siempre he admirado a
Mario Pani, particularmente.
Un
nombre sobrevalorado en la arquitectura mundial.
Mmm… Estoy tratando de ver cuál es el
peor de todos… César Pelli, por ejemplo.
¿Cabe
en el mundo una arquitectura verde que no sea cara? ¿Están los pobres
condenados a una arquitectura que contamine o fea?
No, yo creo que tiene más que ver con
volver a pensar con lógica, como aprovechar la energía del sol o del viento.
Parecería que es cuestión de tecnología, pero sobre todo es una cuestión
técnica.
¿Y
qué se podría hacer con esos cinturones de fealdad arquitectónica que rodean la
ciudad?
La desconexión con la ciudad es lo que
más margina a la sociedad. La propuesta que podría hacer es reconectar a estos
barrios con el resto de la ciudad, para que se sientan parte de ella, y no una
zona marginal y periférica. Y me refiero no solamente a la miseria
autoconstruida, sino a los proyectos miserables que hacen los desarrolladores.
Por
ejemplo los desarrollos horribles de la vivienda pública, en esos páramos donde
no llegan los servicios…
En realidad no es tanto la vivienda
pública, porque el Estado ha asumido un rol de financiador más que de gestor de
la vivienda. La gestión de la vivienda la hacen los desarrolladores: falta una
preocupación de Estado que la pueda encauzar.
(Publicado originalmente en el blog
"Otras voces" de la revista Letras
Libres, el 23 de marzo de 2010.)
Etiquetas:
arquitectos,
entrevistas,
Javier Sánchez,
Letras Libres
viernes, 4 de diciembre de 2009
Tres empresarios jóvenes: Sarah Aguilar, Guillermo González y Erik Lozano
“Estamos
demasiado acostumbrados a los vicios de las oficinas tradicionales”
Los
arquitectos Guillermo González y Emilio Ades, los ingenieros industriales Erik
Lozano y José Julián Carrera, más la licenciada en Comunicación Sarah Aguilar
acaban de poner en marcha Cómo, una innovadora empresa que ofrece oficinas a la
medida para emprendedores noveles, reciclando desde el mismo espacio diáfano
–una antigua bodega– hasta las divisiones entre cubículos, que comienza
enseñándome Guillermo en fotos.
Guillermo
González. ¿Ves? Las separaciones están hechas a
partir de palés, donde transportaban mercancías, y la idea es reutilizar
objetos; justamente como lo es la bodega. Buscamos darle ese enfoque a todo
para no caer en el modelo tradicional de oficinas, que normalmente estarían
separadas por tablarroca. Nosotros, integrado en cada palé, diseñamos un mobiliario
plegable, algo que por ejemplo el pánel de tablarroca no lo permite. A los que
entran se les da la opción de tener una mesa pequeña, una repisa o una mesa
larga, y esto hace más flexible todavía el espacio. Y les facilita las cosas
darles el espacio amueblado, que cuando estás empezando es muy difícil. Todo el
proyecto está enfocado a gente que está empezando.
Por
lo que veo, se puede ensanchar o achicar los cubículos al gusto y los espacios
están abiertos, ¿no?
G.G. Todo este modelo de oficinas es para que la gente se conozca,
haga vínculos, se potencien los equipos de trabajo para hacer las cosas más
grandes y mejor. En cuanto al proyecto arquitectónico, buscamos que no
estuvieran cerradas las oficinas ni hubiera pasillos. Cuando están abiertos todos
los palés se pierde la línea entre las oficinas, y entre el espacio público y
el espacio privado: casi te metes a la oficina de alguien, sin querer, y eso
genera un roce y una convivencia muy natural.
Pero
para eso, las empresas tienen que ser afines, o al menos complementarias... ¿O
no necesariamente?
G.
G. No necesariamente, al contrario. El chiste es
que haya más diversidad de personas para que den diferentes relaciones.
Sarah
Aguilar. Hasta ahora son una productora, dos
arquitectos, unas chicas que hacen diseño de imagen y moda y una consultoría de
negocios. También quiere estar una amiga que tiene un negocio de cup cakes, así que estamos viendo si
podemos instalar una estufa eléctrica, y parece que en principio no tendría que
haber problema. A los chicos les preocupa el olor.
El
olor o los permisos de la delegación...
S.
A. Bueno, tenemos muchísimos extinguidores [risas].
Yo creo que esas cosas se irán dando sobre la marcha. Muchos de los adultos que
nos visitaron en la inauguración quedaban un poco perplejos por cómo se
trabajaría en esta dinámica, y decían “seguro hay mucho ruido”. Pero yo creo
que también estamos demasiado acostumbrados a los vicios de las oficinas
tradicionales, y en realidad, en cuanto vas explorando este espacio te das
cuenta que hay muchos falsos mitos sobre qué necesitas para trabajar a gusto.
Pongamos
que soy una incipiente empresaria que ofrece servicios editoriales, y quiero
tener un cubículo. ¿Qué hago?
G.
G. Si quieres un cubículo, todo está modulado, y buscamos
darte lo que no te daría un Starbucks: impresora, copiadora y otros servicios
básicos de oficina, como línea telefónica, que ya vienen incluidos en la renta.
¿Por
qué precio?
G.
G. Las estaciones individuales se rentan por día,
por semana o por mes. Por día cuesta 100 pesos, puedes estar todo el día ahí e
incluye café y agua. Por mes cuesta 1,500. Y a diferencia del Starbucks aquí
tienes la posibilidad de estar conviviendo con gente que trabaja, no que está
tomándose un café.
¿Y
lo puedo usar como dirección corporativa?
G.
G. Claro, como dirección fiscal.
Después
de la estación individual viene el primer espacio, que llamamos espacio
inicial, que es el privado. Está compuesto de dos módulos y el precio es 4,900.
Y a partir de ese –porque justamente cuando alguien está creciendo es muy
difícil establecer qué espacios se necesitan–, pueden ir creciendo por módulo,
o también, una vez ya ahí, pueden ir quitando un módulo, depende de cómo les
vaya. En ese sentido estamos intentando ser lo más flexibles posible.
¿La
bodega la rentan entre todos los que forman parte del proyecto? ¿Quién pone el
capital?
Erik
Lozano. Hasta ahorita somos tres socios
capitalistas y estamos también ahí trabajando. Yo tengo ahí mi agencia de
producción, Guateque, Guillermo tiene también su despacho, Tiliche, y el otro
socio también tiene ahí su despacho. Pusimos el capital inicial y por ahora
mensualmente, en lo que se llena de inquilinos.
¿Cómo
se empieza una empresa, siendo tan jóvenes como ustedes y en un país donde hay
cierta reticencia hacia las iniciativas privadas?
G.
G. De hecho, así salió el nombre, como lo
platicaste ahorita. Nosotros llevábamos año y medio en la azotea de un edificio
de Polanco, y vimos que es muy difícil empezar. Los trámites en México y los
gastos fijos son cosas que, cuando se está empezando, no se tiene idea de lo
que pueden llegar a implicar. Y así salió el proyecto: está muy mal que no haya
espacios para la gente que está saliendo y tiene más ganas de hacer cosas, y
que al final el mundo corporativo los absorbe. Fue muy natural cómo surgió la
idea.
E.
L. Fue circunstancial, sí. Teníamos que buscar
una oficina, nosotros para la agencia, Guillermo para el despacho, y fue
bastante complicado; por fin la encontramos y en lo que nos organizábamos
empezaron a salir proyectos y hubo mucha sinergia entre nosotros. Si nos caía
un proyecto de alguna marca, nos ayudaba Guillermo, y viceversa, y vimos que
funcionaba. Esta simbiosis fue lo que también nos llevó a esta idea: por una
lado esto soluciona encontrar un espacio y por otro hay esta suerte de
interacción entre diferentes disciplinas, que enriquece mucho cualquier tipo de
proyecto que tengas. Además, sabiendo que México es uno de los países más
difíciles para empezar tu propio negocio, ayudar a la gente con la burocracia;
en un futuro queremos meter un departamento de recursos humanos chiquito,
contabilidad, abogados, etc. Ahorrarte toda la administración y que puedas
dedicarte plenamente a tu negocio.
¿Por
qué creen que es tan difícil en México empezar tu propio negocio?
E.
L. Yo creo que una parte importante son los
trámites. No sé: para dar de alta una empresa necesitas pagarle a un abogado
quince mil pesos, y no lo puede hacer nadie más, porque es tan complicado y tan
enredado, que tardas varios días. En Estados Unidos puedes empezar una empresa
vía internet y aquí…
G.
G. Por un lado es eso y por otro, que nadie te
conoce. Tienes gastos fijos, pero nadie te está contratando, porque si no
tienes la ayuda de tu tío o tu papá, es muy difícil empezar. Lo que pasa en
México, y en muchos lugares, y con todos los gobiernos, es que no se dan los
espacios para vincularse. No es que no haya becas en México: es que la gente no
sabe dónde pedirlas; no es que no haya oportunidades de trabajo: es que no saben
dónde pedirlo.
¿Y
cuál es tu papel, Sarah? ¿Enfocado en la promoción?
S.
A. Sí, cuando pudieron invitarme a mí, hicimos
eventos juntos y funcionó también muy bien. La idea es seguir con la estrategia
de medios y en el mediano plazo, empezar a desarrollar un calendario de
actividades con la delegación y participar de la regeneración de la zona
[Marina Nacional] que es muy evidente: pronto se mueve cerca la Colección Jumex
y ya hay parte del Museo Soumaya.
Y en este momento la bodega mide 350
metros cuadrados, pero hay un potencial: la manzana entera son como diez mil y
cacho metros.
G.
G. Sí, aquí entran dos puntos importantes. Todo
el modelo de oficinas va acompañado de otra parte: en vez de ser pasillos,
elevadores y lobbys, el espacio se convierte en salas de exposiciones,
auditorios, lugares para hacer talleres. Junto con las oficinas, por ejemplo,
estamos buscando que universidades hagan diplomados acá. Ahorita, en estos 350
metros, pero si vamos ampliando, se puede hacer un auditorio como para ochenta
personas, luego uno más grande, el siguiente puede ser un gimnasio, y el
siguiente un salón para hacer talleres de gastronomía o de jardinería. Y poco a
poco, empezar a salirnos del complejo industrial: empezar a usar el parque de
al lado, organizar en la cancha de futbol una pequeña liga… Las oficinas son
las que sustentan el proyecto y son el negocio, pero por otro lado son la base
de un modelo social que puede replicarse en diferentes puntos de la ciudad,
para reactivar zonas parecidas.
¿Y
han tenido alguna respuesta de la delegación o del gobierno de la ciudad?
S.
A. Justo hoy le entregamos el proyecto a Demetrio
Sodi, el delegado, y lo veremos en enero. Creo que le puede interesar. Ha
habido una gran respuesta de la gente: no habíamos inaugurado y ya teníamos la
primera bodega completa al 75%. Calculamos que en estos días se acabará de
llenar, y vamos sobre la segunda. Yo creo que en el transcurso de los
siguientes dos años, si todo macha bien, habremos tomado la manzana entera.
(Publicado originalmente en el blog
"Otras voces" de la revista Letras
Libres, el 4 de diciembre de 2009.)
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