martes, 6 de abril de 2010

más puestas en escena

Después de ver esta entrevista sin lágrimas, no tengo más remedio que recuperar algunas palabras de Arcadi Espada sobre aquella célebre pregunta de Iñaki Gabilondo a Felipe González sobre los GAL:

Esa pregunta que Iñaki planteó no tiene ningún tipo de posibilidad de respuesta periodística, tiene una posibilidad de respuesta teatral. Pero yo hablo de periodismo y naturalmente eso no fue sino un balón listo para que el otro remate a gol con la puerta vacía. Y hay otra cosa muy importante, un problema que yo no trataba en la columna, pero que para mí es muy importante: esa es una pregunta que no se debe hacer nunca, pero no sólo por razones morales, sino porque ¿cuál es la autoridad que asiste a Iñaki para hacer esa pregunta? ¿Tiene alguna prueba de eso que dice? Es decir, una prueba significa: ¿puede usted repreguntar eso que dice? En el fondo, si lo pensamos profundamente, lo que hace Gabilondo es acusar sin pruebas. Si usted le pregunta a alguien: “¿Es usted un asesino, ha matado usted a tantas personas?”. Esa persona puede perfectamente responderle “Oiga y ¿por qué me hace usted esa pregunta, tiene alguna prueba de lo que dice?”. Y si usted no la tiene, pues tendría que enfrentarse a ello. (Letras Libres España, mayo de 2006).

Y hablando de Espada, y a propósito de las estrellas de rock, él mismo me lo recordó por imeil y aquí están las palabras exactas:

"Los medios tienen que hablar de los terroristas; incluso hablar con los terroristas. Baste que no olviden que la única razón que justifica hacerlo es el asesinato, que los terroristas están en los medios por asesinos y que esa es su única fama". (Diarios, 2002).

(Esperaba volver al rincón con historietas de las mías y no hecha una microarcadita ¡pero es que Televisa no me da tregua!)

domingo, 4 de abril de 2010

dos estrellas de rock



"Tenía mucho interés en conocerlo", le dice el señor narco al Periodista. Y el Periodista no le contesta: mire qué cosas, usted queriéndome conocer a mí y tantos reporteros a los que matan por pretender investigar cualquier verdad relacionada con el narcotráfico, por qué mejor no nos vemos en la cárcel cuando lo detengan. No. El Periodista le da –"con naturalidad"– las muchas gracias.

Así que no extraña pasajes como este, paradigma del encuentro:

-¿Cómo se inició en el narco?
Su respuesta me hace sonreír.
-Nomás.
-¿Nomás?
Vuelvo a preguntar:
-¿Nomás?
Vuelve a responder:
-Nomás.
Por ahí no sigue el diálogo y me atengo a mis propias ideas: el narcotráfico como un imán irresistible y despiadado que persigue el dinero, el poder, los yates, los aviones, las mujeres propias y ajenas con las residencias y los edificios, las joyas como cuentas de colores para jugar, el impulso brutal que lleve a la cúspide.


Por ahí no sigue el diálogo. Me atengo a mis propias ideas. Nomás.

jueves, 1 de abril de 2010

indicios del subdesarrollo

Han detenido a una joven en Campeche por abortar. Las leyes de ese estado no sólo prohíben el aborto sino que lo penan, como reacción a la ley del Distrito Federal de 2007, que sí lo permite libremente las primeras doce semanas. La provincia mexicana gobernada por el PRI y el PAN ve a la capital peor que Noé a Sodoma, y con las nuevas leyes que permiten el matrimonio entre homosexuales, ni te cuento. Una podría pensar simplemente que los carden, si no se llevaran por delante los derechos humanos.

Veinte años. Atolondrada. Y el novio, otro prenda, sin condón. Se queda embarazada y la amiga le dice que sabe de unas pastillas que le resuelven el problema. Las pastillas le provocan una hemorragia peligrosa. Al hospital. Y en el hospital, una trabajadora social la denuncia. Antes de haberle dado el alta, convaleciente aún y triste –un aborto, querido o no, es una pérdida extraña y una descarga hormonal que pone a la mujer patas arriba–, ya sabe que le pueden caer de uno a tres años de prisión.

Si las autoridades fueran tan eficientes a la hora de detener criminales. Y la gente tan pronta a denunciarlos.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Paulette, D.E.P.



Yo también me lo creí. Y quién no, en este país de secuestros impunes, al leer este mensaje recibido de un contacto fiable:


Date: Thu, 25 Mar 2010 16:31:55 +0000

Queridos amigos, la mamá de Paulette fue mi compañera durante la universidad en le IBERO y es una amiga muy querida.

Ayer hablé por teléfono con ella y les puedo asegurar que no sabe uno que decirle a una madre que no encuentra a su hija.

Querio que sepan que su ayuda es importante, de favor reenvien este mensaje a todas las personas que tengan en sus direcciones.

Hagamos nuestra parte, les mando un abrazo.
s

Otra cosa fue cuando escuché a los padres de la criatura en los infotainments de las diez y media del viernes. Nada más sospechoso que esa madre desde la sonrisa de los McCann. "Gracias a usted, licenciado López Dóriga". Ah, los infotainers mexicanos, siempre desbarrancándose por la pendiente del melodrama. Aquí la evidencia (de los reporteros rendidos al melodrama y de las contradicciones de la madre en días sucesivos, se entiende). El lunes ya era más que obvio.

Juro que confiaba sinceramente en que la policía iba a resolver el caso pronto. No me esperaba la torpeza de los asesinos, que todo apunta a que son los padres. Facebook, Twiter, Televisa... y la niña en una bolsa a los pies de su cama.

martes, 30 de marzo de 2010

se acaba marzo



Las jacarandas a punto de llorar violeta.

Retomo el rincón, perdón por la ausencia.

martes, 23 de marzo de 2010

Javier Sánchez, arquitecto

"La desconexión con la ciudad es lo que más margina a la sociedad"

Se nota que a Javier Sánchez (ciudad de México, 1969) le interesa la ciudad y la gente. No en vano los diseños más emblemáticos de su estudio, JSª, se concentran en la colonia Condesa, en cierto sentido el centro geográfico de la vida capitalina. El hotel Condesa D.F. o el espectacular complejo en Ámsterdam 235 son ejemplos de cómo recuperar viejos edificios art déco con un estilo limpio y original. El León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2006 y el Premio Arquitectura Joven hace dos años concedido por el Colegio de Arquitectos de la ciudad de México son sólo dos de los numerosos galardones que tiene en su haber apenas cumplidos los cuarenta.

¿Cómo se mantienen los pies en el suelo con tantos premios y siendo tan joven?
Yo creo que nunca hay que creérsela. Si no mantenemos un rigor por el trabajo, lo que hacemos hoy, mañana desaparece. Todos esos premios pueden servir para algo, pero también se pueden ir muy rápido.

Define tu propuesta arquitectónica en una frase.
Creo que es una propuesta que trata de articular la arquitectura con el lugar en el que se inserta. Una arquitectura sobre todo de conexiones: el objeto arquitectónico más allá de sus fronteras.

¿Cuáles serían los requisitos de esa vivienda urbana a la que tú has dicho muchas veces que te dedicas?
Tiene que tener una fuerte relación con la ciudad y con la comunidad. Tienen que existir espacios de encuentro de la gente, y no sólo pensarla como vivienda aislada.

Eso no es muy fácil en una ciudad que durante muchos años se ha dedicado a desconectar urbanísticamente a la gente.
Es ir un poco contra la marea, porque cada vez que propones una conexión, aparece el tema de la seguridad y el tema de la rentabilidad de los proyectos, temas que siempre juegan en contra de tus objetivos. El chiste es encontrar la forma de negociación. No podemos dejar de lado el motor de la vivienda, que tiene que ver con lo inmobiliario, pero también tenemos que generar vivienda que no sólo sea habitación, sino que sea lugar de encuentro, que posibilite la vida.

¿Qué es lo más difícil de ser arquitecto en una ciudad como esta?
Es una ciudad donde se pierde mucho tiempo. Mucho tiempo en desplazarse y mucho tiempo yendo en contra de la burocracia.

¿Cómo se sortean los laberintos burocráticos y las redes de corrupción que existen en el mundo de la construcción?
Pues construyes una reputación de estar al margen. Eso funciona bastante bien: la gente sabe a quién sí y a quién no.

¿Qué crees tú que es lo que más daño ha hecho a la capital arquitectónicamente a lo largo de la historia?
No conectar toda esa inercia que tiene esta gran ciudad hacia una visión colectiva. Yo creo que es una ciudad que dejó de pensar como tal y ahora se piensa más en desarrollos inmobiliarios independientes.

¿Qué lugar común sobre la capital desmontarías?
Que no es una metrópoli gigantesca que sea difícil de comprender, sino más bien una agregación de barrios.

En algunas obras tuyas añades estructuras súper modernas a edificios antiguos. ¿Cómo se logra eso sin romper la armonía?
De lo que se trata es de encontrar el potencial de una estructura existente, sea histórica o no, y darle realce a lo que ya tiene, respetuosamente. Tiene que ver con una labor menos protagónica de la arquitectura contemporánea.

¿En qué arquitectos internacionales te miras?
Me interesa mucho un arquitecto como Peter Zumthor, que ahora ha sido merecedor del premio Pritzker, por pensar en escala humana, en la relación entre la arquitectura y el hombre.

¿Y de la escuela mexicana?
Mi primer maestro es mi padre, Félix Sánchez, y luego tengo maestros adoptivos o postizos. Siempre he admirado a Mario Pani, particularmente.

Un nombre sobrevalorado en la arquitectura mundial.
Mmm… Estoy tratando de ver cuál es el peor de todos… César Pelli, por ejemplo.

¿Cabe en el mundo una arquitectura verde que no sea cara? ¿Están los pobres condenados a una arquitectura que contamine o fea?
No, yo creo que tiene más que ver con volver a pensar con lógica, como aprovechar la energía del sol o del viento. Parecería que es cuestión de tecnología, pero sobre todo es una cuestión técnica.

¿Y qué se podría hacer con esos cinturones de fealdad arquitectónica que rodean la ciudad?
La desconexión con la ciudad es lo que más margina a la sociedad. La propuesta que podría hacer es reconectar a estos barrios con el resto de la ciudad, para que se sientan parte de ella, y no una zona marginal y periférica. Y me refiero no solamente a la miseria autoconstruida, sino a los proyectos miserables que hacen los desarrolladores.

Por ejemplo los desarrollos horribles de la vivienda pública, en esos páramos donde no llegan los servicios…
En realidad no es tanto la vivienda pública, porque el Estado ha asumido un rol de financiador más que de gestor de la vivienda. La gestión de la vivienda la hacen los desarrolladores: falta una preocupación de Estado que la pueda encauzar.


(Publicado originalmente en el blog "Otras voces" de la revista Letras Libres, el 23 de marzo de 2010.)

viernes, 4 de diciembre de 2009

Tres empresarios jóvenes: Sarah Aguilar, Guillermo González y Erik Lozano

“Estamos demasiado acostumbrados a los vicios de las oficinas tradicionales”

Los arquitectos Guillermo González y Emilio Ades, los ingenieros industriales Erik Lozano y José Julián Carrera, más la licenciada en Comunicación Sarah Aguilar acaban de poner en marcha Cómo, una innovadora empresa que ofrece oficinas a la medida para emprendedores noveles, reciclando desde el mismo espacio diáfano –una antigua bodega– hasta las divisiones entre cubículos, que comienza enseñándome Guillermo en fotos.

Guillermo González. ¿Ves? Las separaciones están hechas a partir de palés, donde transportaban mercancías, y la idea es reutilizar objetos; justamente como lo es la bodega. Buscamos darle ese enfoque a todo para no caer en el modelo tradicional de oficinas, que normalmente estarían separadas por tablarroca. Nosotros, integrado en cada palé, diseñamos un mobiliario plegable, algo que por ejemplo el pánel de tablarroca no lo permite. A los que entran se les da la opción de tener una mesa pequeña, una repisa o una mesa larga, y esto hace más flexible todavía el espacio. Y les facilita las cosas darles el espacio amueblado, que cuando estás empezando es muy difícil. Todo el proyecto está enfocado a gente que está empezando.

Por lo que veo, se puede ensanchar o achicar los cubículos al gusto y los espacios están abiertos, ¿no?
G.G. Todo este modelo de oficinas es para que la gente se conozca, haga vínculos, se potencien los equipos de trabajo para hacer las cosas más grandes y mejor. En cuanto al proyecto arquitectónico, buscamos que no estuvieran cerradas las oficinas ni hubiera pasillos. Cuando están abiertos todos los palés se pierde la línea entre las oficinas, y entre el espacio público y el espacio privado: casi te metes a la oficina de alguien, sin querer, y eso genera un roce y una convivencia muy natural.

Pero para eso, las empresas tienen que ser afines, o al menos complementarias... ¿O no necesariamente?
G. G. No necesariamente, al contrario. El chiste es que haya más diversidad de personas para que den diferentes relaciones.
Sarah Aguilar. Hasta ahora son una productora, dos arquitectos, unas chicas que hacen diseño de imagen y moda y una consultoría de negocios. También quiere estar una amiga que tiene un negocio de cup cakes, así que estamos viendo si podemos instalar una estufa eléctrica, y parece que en principio no tendría que haber problema. A los chicos les preocupa el olor.

El olor o los permisos de la delegación...
S. A. Bueno, tenemos muchísimos extinguidores [risas]. Yo creo que esas cosas se irán dando sobre la marcha. Muchos de los adultos que nos visitaron en la inauguración quedaban un poco perplejos por cómo se trabajaría en esta dinámica, y decían “seguro hay mucho ruido”. Pero yo creo que también estamos demasiado acostumbrados a los vicios de las oficinas tradicionales, y en realidad, en cuanto vas explorando este espacio te das cuenta que hay muchos falsos mitos sobre qué necesitas para trabajar a gusto.

Pongamos que soy una incipiente empresaria que ofrece servicios editoriales, y quiero tener un cubículo. ¿Qué hago?
G. G. Si quieres un cubículo, todo está modulado, y buscamos darte lo que no te daría un Starbucks: impresora, copiadora y otros servicios básicos de oficina, como línea telefónica, que ya vienen incluidos en la renta.

¿Por qué precio?
G. G. Las estaciones individuales se rentan por día, por semana o por mes. Por día cuesta 100 pesos, puedes estar todo el día ahí e incluye café y agua. Por mes cuesta 1,500. Y a diferencia del Starbucks aquí tienes la posibilidad de estar conviviendo con gente que trabaja, no que está tomándose un café.

¿Y lo puedo usar como dirección corporativa?
G. G. Claro, como dirección fiscal.
            Después de la estación individual viene el primer espacio, que llamamos espacio inicial, que es el privado. Está compuesto de dos módulos y el precio es 4,900. Y a partir de ese –porque justamente cuando alguien está creciendo es muy difícil establecer qué espacios se necesitan–, pueden ir creciendo por módulo, o también, una vez ya ahí, pueden ir quitando un módulo, depende de cómo les vaya. En ese sentido estamos intentando ser lo más flexibles posible.

¿La bodega la rentan entre todos los que forman parte del proyecto? ¿Quién pone el capital?
Erik Lozano. Hasta ahorita somos tres socios capitalistas y estamos también ahí trabajando. Yo tengo ahí mi agencia de producción, Guateque, Guillermo tiene también su despacho, Tiliche, y el otro socio también tiene ahí su despacho. Pusimos el capital inicial y por ahora mensualmente, en lo que se llena de inquilinos.

¿Cómo se empieza una empresa, siendo tan jóvenes como ustedes y en un país donde hay cierta reticencia hacia las iniciativas privadas?
G. G. De hecho, así salió el nombre, como lo platicaste ahorita. Nosotros llevábamos año y medio en la azotea de un edificio de Polanco, y vimos que es muy difícil empezar. Los trámites en México y los gastos fijos son cosas que, cuando se está empezando, no se tiene idea de lo que pueden llegar a implicar. Y así salió el proyecto: está muy mal que no haya espacios para la gente que está saliendo y tiene más ganas de hacer cosas, y que al final el mundo corporativo los absorbe. Fue muy natural cómo surgió la idea.
E. L. Fue circunstancial, sí. Teníamos que buscar una oficina, nosotros para la agencia, Guillermo para el despacho, y fue bastante complicado; por fin la encontramos y en lo que nos organizábamos empezaron a salir proyectos y hubo mucha sinergia entre nosotros. Si nos caía un proyecto de alguna marca, nos ayudaba Guillermo, y viceversa, y vimos que funcionaba. Esta simbiosis fue lo que también nos llevó a esta idea: por una lado esto soluciona encontrar un espacio y por otro hay esta suerte de interacción entre diferentes disciplinas, que enriquece mucho cualquier tipo de proyecto que tengas. Además, sabiendo que México es uno de los países más difíciles para empezar tu propio negocio, ayudar a la gente con la burocracia; en un futuro queremos meter un departamento de recursos humanos chiquito, contabilidad, abogados, etc. Ahorrarte toda la administración y que puedas dedicarte plenamente a tu negocio.

¿Por qué creen que es tan difícil en México empezar tu propio negocio?
E. L. Yo creo que una parte importante son los trámites. No sé: para dar de alta una empresa necesitas pagarle a un abogado quince mil pesos, y no lo puede hacer nadie más, porque es tan complicado y tan enredado, que tardas varios días. En Estados Unidos puedes empezar una empresa vía internet y aquí…
G. G. Por un lado es eso y por otro, que nadie te conoce. Tienes gastos fijos, pero nadie te está contratando, porque si no tienes la ayuda de tu tío o tu papá, es muy difícil empezar. Lo que pasa en México, y en muchos lugares, y con todos los gobiernos, es que no se dan los espacios para vincularse. No es que no haya becas en México: es que la gente no sabe dónde pedirlas; no es que no haya oportunidades de trabajo: es que no saben dónde pedirlo.

¿Y cuál es tu papel, Sarah? ¿Enfocado en la promoción?
S. A. Sí, cuando pudieron invitarme a mí, hicimos eventos juntos y funcionó también muy bien. La idea es seguir con la estrategia de medios y en el mediano plazo, empezar a desarrollar un calendario de actividades con la delegación y participar de la regeneración de la zona [Marina Nacional] que es muy evidente: pronto se mueve cerca la Colección Jumex y ya hay parte del Museo Soumaya.
Y en este momento la bodega mide 350 metros cuadrados, pero hay un potencial: la manzana entera son como diez mil y cacho metros.
G. G. Sí, aquí entran dos puntos importantes. Todo el modelo de oficinas va acompañado de otra parte: en vez de ser pasillos, elevadores y lobbys, el espacio se convierte en salas de exposiciones, auditorios, lugares para hacer talleres. Junto con las oficinas, por ejemplo, estamos buscando que universidades hagan diplomados acá. Ahorita, en estos 350 metros, pero si vamos ampliando, se puede hacer un auditorio como para ochenta personas, luego uno más grande, el siguiente puede ser un gimnasio, y el siguiente un salón para hacer talleres de gastronomía o de jardinería. Y poco a poco, empezar a salirnos del complejo industrial: empezar a usar el parque de al lado, organizar en la cancha de futbol una pequeña liga… Las oficinas son las que sustentan el proyecto y son el negocio, pero por otro lado son la base de un modelo social que puede replicarse en diferentes puntos de la ciudad, para reactivar zonas parecidas.

¿Y han tenido alguna respuesta de la delegación o del gobierno de la ciudad?
S. A. Justo hoy le entregamos el proyecto a Demetrio Sodi, el delegado, y lo veremos en enero. Creo que le puede interesar. Ha habido una gran respuesta de la gente: no habíamos inaugurado y ya teníamos la primera bodega completa al 75%. Calculamos que en estos días se acabará de llenar, y vamos sobre la segunda. Yo creo que en el transcurso de los siguientes dos años, si todo macha bien, habremos tomado la manzana entera.

(Publicado originalmente en el blog "Otras voces" de la revista Letras Libres, el 4 de diciembre de 2009.)