Estoy a punto de tirar este tarrito Rogé Cavaillès. Huelo los restos y estoy en París. Lo compré al llegar porque las normas aeroportuarias europeas impiden subir a bordo líquidos y cremas que superen bla bla bla. Fue el miércoles 2 de julio, en una farmacia de la rue St. Antoine, justo donde se convierte en la rue Rivoli, en la placita donde está la estación de metro de St. Paul. Este tarrito que estoy a punto de tirar vino conmigo a la Place des Vosgues, a la Île de St. Louis, a Notre Dame, a cenar crêpes en en Faubourg St. Antoine, a desayunar en la Place de la Bastille, a la casi vacía St. Severin, a la casi llena St. Germain des Prés, al Museo Cluny, a almorzar a los Jardines del Luxemburgo, a pasear en Batobus, a ver de noche la Olimpia de Manet y a comer faláfel en Le Marais, a conocer el Jardin des Plantes y la Grande Gallerie de l'Évolution, al exquisito y moderno Museo Guémain de arte oriental y al horrendo y posmoderno Musée du Quai Branly, a ver la Torre Eiffel como la vio Hitler, cautiva y desarmada desde Trocadero, y a descansar bajo su sombra en el Campo de Marte, a pasear la rue de l'Université, donde vive Jorge Semprún, y a cenar ostras con champán con Félix Romeo y Lina Vila en La Coupole, a visitar el Museo Rodin y a saludar mi placa favorita en la Place Vauban, a recorrer todos los Campos Elíseos y a leer junto a la fuente del jardín del Palais Royal, a disfrutar el Museo Carnavalet y comprar libros en los bouquinistes, a cenar en un vietnamita, a emborracharme con Calvados y llorar sola, a saludar a los caídos en la segunda guerra mundial, ver la ciudad desde el Sacre Coeur y decirle adiós con el cuscús de Chez Omar, donde nos llevaron Lina y Félix.
Hago una lista como quien reza un mantra, a modo de ínfimo homenaje a la belleza de esos días. Una belleza que no impidió, sin embargo, sentirme triste como nunca en mi vida. Un nunca al que espero volver. Ahora que estoy a punto de tirar este tarrito de Rogé Cavaillès...
lunes, 22 de diciembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
nuevo eufemismo
A falta de certezas sobre "accidente" o "atentado", voilà
AVIONAZO
Lo llamábamos pacto por no llamarlo amor, dice un personaje de Carlos Franz...
AVIONAZO
Lo llamábamos pacto por no llamarlo amor, dice un personaje de Carlos Franz...
martes, 4 de noviembre de 2008
cuando las elecciones en Estados Unidos dejaron de ser la noticia
Obama es presidente, pero por aquí no hay muchos motivos de alegría.
Hace tres horas se estrelló en plena ciudad (Periférico y Reforma) el avión ligero en el que iba el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Por su cartera, es nuestro Rubalcaba; por sus funciones, el político más importante después del presidente de la República. Puesto que se encarga de la lucha contra el narcotráfico, es inevitable que todo el mundo esté desconfiando de la versión que se tienen de los hechos hasta ahora: "es un accidente".
Y todo el mundo incluye al presidente, Felipe Calderón, de cuyo pésame público destacan algunos detalles:
1. Su hincapié en la lucha contra el crimen que ha llevado a cabo Mouriño.
2. Sus ánimos a la población de no desfallecer ante las eventualidades y el llamado a su gabinete a "redoblar esfuerzos" en la lucha por un país mejor.
3. La ausencia de la palabra "accidente".
Sea como fuere, ha muerto un hombre joven (37 años), con mujer y tres hijos pequeños, que desempeñaba quizá el trabajo más difícil en este país. Sólo eso empaña la victoria del resplandeciente (y necesario) Barack Obama. La sospecha de terrorismo alarga aún más la sombra de los pensamientos.
Hace tres horas se estrelló en plena ciudad (Periférico y Reforma) el avión ligero en el que iba el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Por su cartera, es nuestro Rubalcaba; por sus funciones, el político más importante después del presidente de la República. Puesto que se encarga de la lucha contra el narcotráfico, es inevitable que todo el mundo esté desconfiando de la versión que se tienen de los hechos hasta ahora: "es un accidente".
Y todo el mundo incluye al presidente, Felipe Calderón, de cuyo pésame público destacan algunos detalles:
1. Su hincapié en la lucha contra el crimen que ha llevado a cabo Mouriño.
2. Sus ánimos a la población de no desfallecer ante las eventualidades y el llamado a su gabinete a "redoblar esfuerzos" en la lucha por un país mejor.
3. La ausencia de la palabra "accidente".
Sea como fuere, ha muerto un hombre joven (37 años), con mujer y tres hijos pequeños, que desempeñaba quizá el trabajo más difícil en este país. Sólo eso empaña la victoria del resplandeciente (y necesario) Barack Obama. La sospecha de terrorismo alarga aún más la sombra de los pensamientos.
sábado, 25 de octubre de 2008
Rob y Kirsten
Una termina de leer Nobleza de espíritu. Una idea olvidada (DGE Equilibrista) y siente lo que al cerrar Terre des hommes, de Antoine de Saint-Exupéry: una punzada de dolor por la general indolencia del ser humano y otra de alegría por descubrir que no todo está perdido. También una enorme simpatía hacia su autor, Rob Riemen: ¿quién es este señor que tan joven es capaz de guiar en la oscuridad como un anciano faro de isla mediterránea? Da en el clavo de nuestros males. Se bate sin arredro junto a grandes nombres cada día más olvidados –Thomas Mann, Spinoza, Platón, Albert Camus, Leone Ginzburg– contra los predicadores del nada es y el todo vale, con el loco Nietszche a la cabeza. Es, en suma, un bastión de la cultura europea destruida con ahínco entre el 14 y el 45.
Pues bien, aquí estuvo toda la semana el bastión junto a su brillantísima mujer, Kirsten Walgreen, que vendría a ser sus cañones. Con ella fundó el Nexus Instituut de Tilburg, en los Países Bajos, cuando ambos eran jóvenes de insulto (ella veinticuatro, él nueve años más), y desde entonces, hace ya casi tres lustros, han sido capaces de convocar cada año a los principales intelectuales del mundo –Elisabeth Mann Borgese, George Steiner, Mario Vargas Llosa, Francis Fukuyama, Sonia Gandhi, Ian McEwan...– ¿a qué?, a conversar y confrontarse a la manera mayéutica, a mantener encendida la vela de los valores universales y de la cultura por encima de todo.
Conocerlos es volver a creer. Son divertidos, entusiastas y extraordinariamente generosos. Son, digo con orgullo, nuestros nuevos amigos.
Pues bien, aquí estuvo toda la semana el bastión junto a su brillantísima mujer, Kirsten Walgreen, que vendría a ser sus cañones. Con ella fundó el Nexus Instituut de Tilburg, en los Países Bajos, cuando ambos eran jóvenes de insulto (ella veinticuatro, él nueve años más), y desde entonces, hace ya casi tres lustros, han sido capaces de convocar cada año a los principales intelectuales del mundo –Elisabeth Mann Borgese, George Steiner, Mario Vargas Llosa, Francis Fukuyama, Sonia Gandhi, Ian McEwan...– ¿a qué?, a conversar y confrontarse a la manera mayéutica, a mantener encendida la vela de los valores universales y de la cultura por encima de todo.
Conocerlos es volver a creer. Son divertidos, entusiastas y extraordinariamente generosos. Son, digo con orgullo, nuestros nuevos amigos.
viernes, 10 de octubre de 2008
me duele, mucho, y qué
Dos cositas sobre el dolor y sobre mí:
Una: no lo soporto. Y reflexiono. "Eres muy fuerte", dicen. Mentira. Lloro, pataleo y me muerdo el labio cuando me duele. Aguanto porque no me queda más remedio. Y no me mande Dios lo que soy capaz de aguantar, como dice la madre de la sabia Carolina Maqueda. Reflexiono más, quizá exagerando: yo, puesta en una situación de la que salen sólo los salvados (hora de leer a Primo Levi si no lo han hecho ya), sería una hundida.
Dos: está muy idealizado. "Ay, ay, cómo sufría Frida Kahlo y qué bien le salían las pinturas sublimando el dolor". Mentira. No soy quién para decir si el arte de Frida es bueno, malo o regular. Sólo diré que lo suyo más bien parece un versillo de la Martirio: "que yo voy al trabajo a reírme y a descansar". Ocupada en un quehacer, una piensa menos en otras cosas. Renuncio a la creatividad si está unida al dolor, igual que si está unida al abismo y la oscuridad de las drogas duras. Y mira, de hecho las drogas, ¡para que me quiten los dolores!
(A todo esto, truenan las campanas del fin del mundo. Anda, anda, que Bush va a salir en hombros por la puerta grande del infierno...)
Una: no lo soporto. Y reflexiono. "Eres muy fuerte", dicen. Mentira. Lloro, pataleo y me muerdo el labio cuando me duele. Aguanto porque no me queda más remedio. Y no me mande Dios lo que soy capaz de aguantar, como dice la madre de la sabia Carolina Maqueda. Reflexiono más, quizá exagerando: yo, puesta en una situación de la que salen sólo los salvados (hora de leer a Primo Levi si no lo han hecho ya), sería una hundida.
Dos: está muy idealizado. "Ay, ay, cómo sufría Frida Kahlo y qué bien le salían las pinturas sublimando el dolor". Mentira. No soy quién para decir si el arte de Frida es bueno, malo o regular. Sólo diré que lo suyo más bien parece un versillo de la Martirio: "que yo voy al trabajo a reírme y a descansar". Ocupada en un quehacer, una piensa menos en otras cosas. Renuncio a la creatividad si está unida al dolor, igual que si está unida al abismo y la oscuridad de las drogas duras. Y mira, de hecho las drogas, ¡para que me quiten los dolores!
(A todo esto, truenan las campanas del fin del mundo. Anda, anda, que Bush va a salir en hombros por la puerta grande del infierno...)
martes, 16 de septiembre de 2008
triste gr(h)ito
Volcanes y terremotos. Desigualdad extrema y racismo. Robos y secuestros y narcotráfico. ¿Qué faltaba hasta ayer? Terrorismo.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
TFZ 22:30
No deja de fascinarme el par de canales por cable que ofrecen películas dizque porno en prime time. Su característica principal es que tienen trama de película de sobremesa de Antena 3 -actores malos incluidos- y los protagonistas se pasan el rato follando, sólo que el acto sexual en sí, la imagen del pene entrando y saliendo, nunca se ve. El servicio de cable tiene la opción, apretando un botoncito, de ver el resumen que hacen del argumento. Imagínense al individuo escribiendo el de esta noche:
"Curvilíneas actrices novatas disfrutan del sexo y se encienden al ser el centro de atención de voyeuristas libidinosos".
"Curvilíneas actrices novatas disfrutan del sexo y se encienden al ser el centro de atención de voyeuristas libidinosos".
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