Dos cositas sobre el dolor y sobre mí:
Una: no lo soporto. Y reflexiono. "Eres muy fuerte", dicen. Mentira. Lloro, pataleo y me muerdo el labio cuando me duele. Aguanto porque no me queda más remedio. Y no me mande Dios lo que soy capaz de aguantar, como dice la madre de la sabia Carolina Maqueda. Reflexiono más, quizá exagerando: yo, puesta en una situación de la que salen sólo los salvados (hora de leer a Primo Levi si no lo han hecho ya), sería una hundida.
Dos: está muy idealizado. "Ay, ay, cómo sufría Frida Kahlo y qué bien le salían las pinturas sublimando el dolor". Mentira. No soy quién para decir si el arte de Frida es bueno, malo o regular. Sólo diré que lo suyo más bien parece un versillo de la Martirio: "que yo voy al trabajo a reírme y a descansar". Ocupada en un quehacer, una piensa menos en otras cosas. Renuncio a la creatividad si está unida al dolor, igual que si está unida al abismo y la oscuridad de las drogas duras. Y mira, de hecho las drogas, ¡para que me quiten los dolores!
(A todo esto, truenan las campanas del fin del mundo. Anda, anda, que Bush va a salir en hombros por la puerta grande del infierno...)
viernes, 10 de octubre de 2008
martes, 16 de septiembre de 2008
triste gr(h)ito
Volcanes y terremotos. Desigualdad extrema y racismo. Robos y secuestros y narcotráfico. ¿Qué faltaba hasta ayer? Terrorismo.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
TFZ 22:30
No deja de fascinarme el par de canales por cable que ofrecen películas dizque porno en prime time. Su característica principal es que tienen trama de película de sobremesa de Antena 3 -actores malos incluidos- y los protagonistas se pasan el rato follando, sólo que el acto sexual en sí, la imagen del pene entrando y saliendo, nunca se ve. El servicio de cable tiene la opción, apretando un botoncito, de ver el resumen que hacen del argumento. Imagínense al individuo escribiendo el de esta noche:
"Curvilíneas actrices novatas disfrutan del sexo y se encienden al ser el centro de atención de voyeuristas libidinosos".
"Curvilíneas actrices novatas disfrutan del sexo y se encienden al ser el centro de atención de voyeuristas libidinosos".
viernes, 15 de agosto de 2008
¿La salida del laberinto de la soledad, por favor?
Un comentarista de la cadena TVC Deportes acaba de asegurar que las razones del fracaso mexicano en estos juegos olímpicos son genéticas, y que se encuentran, concretamente, en el 13 de agosto de 1521, efeméride de la caída de la Gran Tenochtitlan a manos de las tropas de Hernán Cortés. (El comentarista se guarda muy bien de puntualizar que dichas tropas las formaban seiscientos soldados españoles y diez mil -diez mil- hombres tlaxcaltecas, obviamente no muy contentos con el poder sangriento que ejercían los aztecas).
A ver, a ver, comparación ibérica, just for fun: como si nos hubiera dado por echar la culpa de los sucesivos fracasos de la selección española de fútbol -hasta Europa 2008, claro- al desastre de la Armada Invencible. Cuestión de genes, te diré.
A ver, a ver, comparación ibérica, just for fun: como si nos hubiera dado por echar la culpa de los sucesivos fracasos de la selección española de fútbol -hasta Europa 2008, claro- al desastre de la Armada Invencible. Cuestión de genes, te diré.
miércoles, 30 de julio de 2008
la disparidad en datos
Se acaba de dar a conocer el último informe de la ONU sobre desarrollo en México por municipios. Lo que se mide, el índice de desarrollo humano (IDH), se basa en la esperanza de vida al nacer, la tasa de escolaridad y los ingresos. Los resultados pasman. A la cabeza está la delegación Benito Juárez, en el Distrito Federal, con un IDH superior (0,95) al de los países de la OCDE, entre los que se encuentran España, Francia y Alemania, y cercano al de Estados Unidos. El municipio con menor IDH (0,43) es Cochoapa El Grande, en el Estado de Guerrero, con niveles similares a los del África negra, más concretamente Zambia. Dentro del mismo Distrito Federal, puede haber barrios que se acerquen a esas cifras paupérrimas. El promedio nacional, cuya población representativa es Coatepec, en el Estado de Veracruz, se sitúa a la altura de Bulgaria.
Répétez si'l vous plaît: Estados Unidos, Bulgaria y Zambia, Estados Unidos, Bulgaria y Zambia, Estados Unidos, Bulgaria y Zambia.
Répétez si'l vous plaît: Estados Unidos, Bulgaria y Zambia, Estados Unidos, Bulgaria y Zambia, Estados Unidos, Bulgaria y Zambia.
sábado, 26 de julio de 2008
vuelta
Regresarás a casa y, si alguien te pregunta,
nada responderás: sólo tus ojos
reflejarán la tempestad.
Alí Chumacero
nada responderás: sólo tus ojos
reflejarán la tempestad.
Alí Chumacero
sábado, 12 de julio de 2008
en casa
¿Hace cuánto no sentía en los hombros volver sola al amanecer? Años. Siglos. Clarea por oriente y yo no siento tristeza aunque llore. Si lloro es por la vida, la perdida y la que no. La noche empezó por Marta y la certeza de los lazos silenciosos al cabo de los años. Siguió con Patricia y Julio, que salía de las visitas turísticas que yo presentaba hace dos años. Tan sorprendente y tan natural, Gael durmiendo entre los dos en un cochecito. Pero hasta los inglesitos tuvieron frío en la terraza de Chechu -extrañísimo verano mesetario-, y cuando apareció Carolina poniendo sabio orden gaditano, todos nos metimos en el local. Apareció aquel por el que lloraba hace... uf, como trece años. Calvo, listo, ¿interesado? "Vivo en México por amor". Se da la vuelta, quiere creer mi vanidad. No tengo pena. Tras los güisquis y una breve lección apasionada -chin, ¿frustrada?- de conquista española en México, sólo quedamos Marta, Álvaro, Carolina y yo. Al sitio donde vamos se aparece el pasado en cada columna. "Estás igual que siempre", dicen. Yo creo que es un insulto: lo bueno siempre es estar mejor que a los quince años. Pero nos damos cuenta de que es un piropo: no estás gorda, tonta, amargada. Estamos de muy buen ver. Y tampoco nos importa: bailamos felices. Álvaro habla de una canción de Shakira por donde se cuela la muerte, se cuela la vida, se cuela el amor. "Ah, amigo, lo que te duele no es que deje de soplar la brisa en tu cara sino en la suya". Eso es lo que quiebra el orgullo, lo que rinde al alma. Y al final, Álvaro, Carolina y yo en El Cielo, ¿dónde si no?, restamos para expresarnos amores y penas, lágrimas y risas. ¿Borrachos? No, no, no. Amargamente lúcidos. Alegremente sanos. "Como siga diciendo mi marío lo que le gustas me voy a poner celosa". "Eso porque no sabes lo que le gustas al mío tú". Y la mano de la reina dando fuerza de viento de poniente. Y el aire de la mañana entrando por el sitio opuesto. Y yo sin pena aunque llore. Supongo que estoy en casa.
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