lunes, 6 de agosto de 2007

ataxco (y otras minas)

Taxco, minero y montés, encaramado en un cerro henchido de plata que corona la iglesia-vedette* de Santa Prisca, podría ser. Podría ser y fue. Como Xochimilco y el centro histórico, como la isla de Janitzio y los hoteles del puerto de Veracruz, como el espacio público y el transporte racional. Como México, en fin.

Los restaurantes cerrados un sábado noche, la gasolina peregrinando callecita arriba en primera marcha, la alberca caliente de niños sucios... Cayuela se quiebra: "Es que somos ricos y no nos hemos dado cuenta".

Suerte de Hernán y Carlos, y el desquiciado párroco de Santa Prisca ("Como dijo el hermano Emiliano Zapata, la tierra es de quien la trabaja, ¿y quién trabaja más que Dios? A ver, que levante la mano". Y la levantó el mongolito del pueblo...)


* Gran Azar Manzur dixit.

Flashback 5
Por fin conoció Riotinto y las circunstancias de mi infancia (y atisbó la feliz pereza que da el nivel del mar los tres meses de verano). El plan minero se fraguó a pie de playa, en El Paraíso, delante de unos langostinos de cantar saetas, donde corroboramos que es más difícil resistirse a Arcadi de cerca y biencomiendo. No podría ser yo quien mejorara con mis teclas la noche del Santa Bárbara -zorro incluido- y aún menos el paisaje lunar de la tierra de mis mayores. Escarbando en sus raíces, Arcadi está ayudando, además, a conocer las de todos.

jueves, 2 de agosto de 2007

luces de navidad

Gotas de colores penden de los cables después del aguacero vespertino: un sol de veras, descarado entre dos nubes, las atraviesa.

Flashback 4
Puede que una ciudad civilizada se mida en efecto por la cantidad de cables que pasan bajo tierra, y no colgando flojos, enredados en sí mismos, algunos medio pelados... Tendedero de gitanos. Esto, era esto lo que chirrió de la ciudad de México la primera vez, subconsciente, incluso en un barrio rico.

miércoles, 1 de agosto de 2007

flashback 3

En una cena que se extiende hasta las cinco de la mañana (¿será posible que haga frío en Madrid en julio?), Tania me revela hasta qué punto llevamos vidas cruzadas. Desde el enroque de nuestros hombres hasta los peces indios que cuelgan en el baño. A Pedro Sorela se le ocurre que escribamos un diario doble, lo cual nos parece idea estupenda.

Querida, concretémosla: abre un rincón que pueda enlazar yo desde aquí y viceversa. "Taquitos de jamón/ Diario de España", jeje.

martes, 31 de julio de 2007

All'u akbar...

Que me pellizquen.
¿Publicaría El País un reportaje sobre los conversos al protestantismo? ¡Qué estilo periodístico-empático barato! ¡Y qué perlas! ("Una religión 'racional, sin misterios, donde no existen las casualidades y todo se argumenta'. Más que eso: 'súper abierta', revela Arayán. 'Me parece fascinante poder estar con el Corán en mi cama, practicar sexo y ofrecérselo a Dios').
Tanta sangre corriendo por Europa en pos de estados laicos, y estos progres de chichiná haciendo proselitismo de Mahoma...
¡Que me pellizquen, digo!

Flashback 2
"No me jodas, tío". "Ya te digo, cogió un pedo en el avión que te cagas". "¡Antonio, te he dicho que no te subas en la cinta de las maletas, coño!". Estamos en España. Los nuevos (y muchos) kilómetros de metro, los túneles impecables de la M-30, la prosperidad visible y la eficacia, vaya, la noche de julio, el vino con los amigos... parecen hacerlo dudar. Definitivamente, virrey en la India. Pero al cabo de varios días, y extrañamente (¿por qué nos gusta tanto este desmán?): "Me alegro de que vivamos en México". El cielo de Madrid, eso es cierto, azul apenas sin matices.

lunes, 30 de julio de 2007

sombra aquí, sombra allá

En el Metrobús. De una fila de cinco mujeres sentadas, tres se maquillan. Las sorprendo a todas en el mismo instante en que sincrónicamente se perfilan las pestañas. Constatación: mis congéneres usan el camino al trabajo para pintarse. En el metro, en el taxi, en la combi y el metrobús, nada que objetar, diosmelibre: ¡pero al volante...! No digo más, que me caen encima las radicales.

Flashback 1
Paradoja: nunca conocí Madrid hasta que enseñómela un mexicano. La mirada externa se demuestra casi siempre más certera que la habitante cotidiana (¿lo será la mía con México?) A pocas horas de aterrizar, después de un viaje tormentoso (tal cual: al avión le cayó un rayo), nada añoro más que las calles de Madrid, el bullicio de la semana a todas horas, los periódicos de un sábado finiquitados al detalle en el Comercial y un domingo, mediodía, de cañas por La Latina.

domingo, 29 de julio de 2007

en casa

Tan apátrida es quien siente nostalgia por el sitio donde no está como el que, esté en el que esté, no echa de menos ningún sitio.

Queda reinaugurado el rincón, un mes en Europa después.